junio 23, 2006

Emigrantes, estímulo en ausencia

Noticia Publicada por IPS

Por Ulysses de la Torre

MÉXICO, jun (IPS) - El aumento de la emigración latinoamericana y de las remesas enviadas desde los países de destino tiene efectos multiplicadores en la economía de la región.

En 1978, las exportaciones agrícolas representaron 81 por ciento del ingreso de divisas a El Salvador y las remesas desde el extranjero, ocho por ciento. La proporción se invirtió en 2004 a cinco y 70 por ciento, respectivamente.

Los 20.000 millones de dólares de remesas enviadas a México el año pasado constituyeron la segunda fuente de divisas extranjeras detrás de las exportaciones de petróleo. Este país es el décimo exportador mundial de crudo y el cuarto proveedor de Estados Unidos.

Las consecuencias de estos cambios macroeconómicos son evidentes. El aumento de los precios en comunidades rurales que reciben muchas remesas sugiere que ese flujo de dinero agrava la inequidad en la distribución del ingreso a nivel local mientras la mejora a nivel nacional.

En el caso de El Salvador, por ejemplo, la dolarización de su economía determina límites a la circulación de dinero, lo que, en teoría, contendría la inflación..

Pero la enorme cantidad de remesas en dólares que ingresan al país contrarresta esa restricción, explicó la analista de asuntos latinoamericanos Pamela Starr, de la consultora Eurasia Group.

En la medida en que las familias conservan las remesas en dólares, se reduce la pérdida por la diferencia entre los tipos de cambio vendedor y comprador, lo que eleva la masa de dinero, aumentando la inflación.

La economía de México no está formalmente dolarizada. Sin embargo, al menos una institución de microcrédito, la Fundación Cinco de Mayo del estado de Puebla, debió retirarse de algunas municipalidades porque la dolarización informal encarecía sus operaciones.

"Toda la demanda de microcrédito en esas comunidades era en dólares", indicó Juan Antonio Moreno, director de la Fundación.

Como consecuencia, quienes no pueden llevar adelante un negocio en dólares --es decir, casi todos en las zonas rurales-- terminan operando en la economía informal.

La Fundación debió retirarse de una región de Puebla que, según diversas estimaciones, recibe 70 por ciento de los 1.000 millones de dólares en remesas que llegan al estado. Por lo tanto, renunció a un mercado de 700 millones de dólares, dijo Moreno.

Otras áreas de la región pueden no estar dolarizadas, pero la demanda de microcrédito está demasiado dispersa geográficamente como para justificar el mantenimiento de una sucursal, explicó. Además, el volumen de las remesas locales está muy por encima del costo del mantenimiento de las sucursales.

Las remesas que llegan a El Salvador han alterado la actividad económica local, al punto que en las áreas rurales hay tantos trabajadores en la actividad agrícola como en las típicamente urbanas, como el comercio, la industria, la construcción y los servicios.

El grupo de estudio Inter-American Dialogue, con sede en Washington, identificó en El Salvador cuatro sectores beneficiados por las remesas: las telecomunicaciones, el turismo, los viajes y el llamado "comercio nostálgico" de productos originales del país, que representa 450 millones de dólares por año, 10 por ciento de las exportaciones.

Los negocios inmobiliarios también se han visto beneficiados, pues los operadores del sector privado, tanto de El Salvador como de México, canalizan parte del flujo de remesas hacia la construcción de viviendas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ofrece otra perspectiva para analizar la migración y las remesas en su último Índice de Desarrollo Humano, en que compara varios países en función de la pobreza, educación, esperanza de vida y otros factores.

El peso relativo y la influencia de la diáspora salvadoreña en Estados Unidos llevaron al PNUD a analizarla como si se tratara de un país distinto.

La proporción de la pobreza y el nivel de ingresos de este "país" se ubican en un punto intermedio, entre los de la población de Estados Unidos y la de El Salvador. Pero aun más revelador es la comparación de la colonia salvadoreña con otros países en términos de desarrollo humano.

El Índice del PNUD ubicó a la diáspora salvadoreña en el puesto 40, junto a Chile, Lituania y Kuwait. Mientras, El Salvador ocupa el lugar 103 de los 177 países analizados, entre Palestina y Guyana. México figura en el lugar 52, detrás de Cuba.

Estas estadísticas sugieren que los marginados seguirán emigrando para satisfacer sus necesidades y las de sus familias. El desarrollo de esta tendencia determinará el logro de una verdadera democracia económica.

(*) Ulysses de la Torre da clases de periodismo en del Instituto Tecnológico Autónomo de México en la capital mexicana. Este informe integra una serie sobre los efectos de las remesas y el microcrédito en el desarrollo social y económico y en los mercados.


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junio 19, 2006

Así respondió Alberto Cortés a los "Reaccionarios"

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DE HERMANDADES BINACIONALES, PROGRESISTAS, REACCIONARIOS Y OTRAS RONCHAS…

Como soy ticaragüense o nicaratico, creo que Nicaragua y Costa Rica son pueblos hermanos, trabajo en la U, soy "progre", vivo en Chepe, disfruto muchísimo del canto que nos une y, más grave aún, tengo gran simpatía y respeto por iniciativas como Ticaragua, de mi "gurú" Julia Ardón, el trabajo que está haciendo la Asociación Ticos y Nicas somos hermanos y además participo en la Red Voces y Acciones contra la Xenofobia y la Exclusión, entonces no me queda otra que sentirme aludido de manera directa y frontal por el artículo ¿Ticos y nicas somos qué? de Andrés Fernández. Es desde ese lugar que respondo al panfleto.

La roncha que le pica a la chancha.

Hay una expresión popular en Nicaragua que dice que la chancha se rasca donde le pica. Cuando leí el artículo de mi amigo de épocas universitarias, lo primero que me pregunté fue ¿cuál es la roncha que le está picando a Andrés? Lo releí y me di cuenta que el escrito contiene argumentos falaces sobre las relaciones entre Nicaragua-Costa Rica y sus pueblos que utiliza para atacar a su verdadero leit motive: los progres, artistas y académicos urbanos. Es evidente que a Andrés le enoja y le molesta que existamos personas vinculadas al mundo de la academia y de la cultura que trabajamos por fortalecer la hermandad entre nicas y ticos. Pareciera que esa es la roncha que le pica: ¿síntoma de qué complejo?, ¿de qué herida emocional? No lo sé, pero, en todo caso, ese sería tema para un buen psicoanálisis y un yodito, no para esta respuesta.

Sobre el pensamiento reaccionario.

Un aspecto importante del artículo de Andrés es que se inscribe dentro de un grupo de opinión que se define de manera abierta como reaccionario. Es importante porque así sabemos de quién y desde dónde viene el mensaje. El pensamiento reaccionario se ha caracterizado en términos históricos por ser un pensamiento de los que se apuntan a ganar, de los poderosos, en el pensamiento de Nietszche son aquellos con vocación de poder. Es un pensamiento que desprecia a los débiles, a los vulnerables, a l@s diferentes, aunque a veces encubiertos en un formato irreverente. Conocemos el daño que los portadores de este pensamiento han hecho a la humanidad, con frecuencia en nombre de la civilización y por eso los progres nos oponemos a él abiertamente.

Sobre el progresismo.

En mi caso, soy, a mucha honra, parte de la progresía que Andrés, su grupo de rudos y este pensamiento desprecian. Creemos en la solidaridad entre los seres humanos y que la diferencia enriquece y complementa; creemos que, en términos culturales, ser diferente no implica ser superior o inferior, sino solo eso, ser diferente. Y, perdón, Andrés y demás reaccionarios, sí, es cierto, somos culpables del pecado de intentar contribuir a fortalecer la hermandad entre Nicaragua y Costa Rica.

El conflicto artificial del Río San Juan.

Empecemos por el tema de la navegación en el Río San Juan. Es evidente que Andrés toca de oídas y que no se ha tomado en serio la tarea de leer el Tratado Cañas Jerez ni el Laudo Cleveland (1888), que ni siquiera menciona. Ambos son muy claros respecto a la soberanía de Nicaragua sobre el río, indicando que este país tiene ejercicio de sumo imperio sobre la totalidad del río. A su vez, tanto el tratado como el laudo son claros respecto a los derechos de libre navegación perpetua que tiene Costa Rica desde la desembocadura del Río San Juan en el Mar Caribe hasta llegar a El Castillo Viejo. Sin embargo, el tratado también indica que la libre navegación es para objetos de comercio y solo en la parte del río antes señalada.

Todo esto tiene una lógica propia del contexto histórico en que fue negociado el tratado. Debe recordarse que todavía en ese momento no había una salida al "Atlántico" (en realidad Caribe) para las exportaciones de ambos países hacia Europa y que el Río San Juan era parte fundamental de la ruta más viable para la construcción de un canal interoceánico en el istmo centroamericano. Pocas décadas después se construyó el ferrocarril a Limón, lo que le quitó importancia estratégica al Río San Juan en el caso costarricense. Nicaragua todavía hoy no tiene salida al Mar Caribe y sigue soñando con la posibilidad de construir una ruta canalera (seca o marítima). Ello explica, en buena medida, la sensibilidad nicaragüense sobre este tema.
La relación entre las autoridades nicas y ticas sobre la forma de la navegación en el río funcionó bien durante un largo período hasta que llegaron al poder Arnoldo Alemán y Miguel Ángel Rodríguez. La acción que generó el conflicto actual –detalle que Andrés omite- provino de los "civilizados" y no de sus contrarios ¿bárbaros? De hecho, fue una medida unilateral de Juan Rafael Lizano, ministro de seguridad del gobierno de MAR, que decidió que los guardias civiles no tenían que notificar al ejército de Nicaragua de su navegación por el río, decisión que, obviamente fue aprovechada y respondida de manera inmediata por el presidente Alemán con poses nacionalistas quien, citando a Sandino, juró que derramaría su sangre en el río de ser necesario.

Con este recuento quiero enfatizar dos aspectos: primero, que la construcción artificial del conflicto no fue unilateral, como asume Andrés, sino que se trató de una situación provocada y alimentada bilateralmente. Segundo, desde entonces, se ha utilizado este diferendo para atizar chauvinismos baratos y resentimientos de un lado y del otro con el propósito de desviar la atención popular de los verdaderos problemas sociales de nuestros países, entre ellos la galopante corrupción y la creciente polarización económica y social.

Por eso, es una barbaridad que se tuviera que ir hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya para resolver un conflicto de políticos de capitales propio del siglo XIX, que se podría haber resuelto con buena voluntad de ambas partes sin tener que recurrir a ninguna otra instancia internacional. Con seguridad, la Corte resolverá lo que es evidente -excepto para los fanáticos nacionalistas de ambos países-: que los guardias civiles ticos no tienen derecho a la libre navegación y tienen que pedir permiso a Nicaragua para utilizar el río y que este país no puede gravar a las naves ticas dedicadas al turismo o a otras actividades comerciales. Mientras tanto, por varios años que durará el juicio, abogados nacionales e internacionales contratados por los gobiernos de ambos países se embolsarán unos cuantos millones de dólares que bien se podrían utilizar para causas más justas, entre ellas, financiar proyectos de desarrollo transfronterizo que beneficien a las comunidades y gobiernos locales de ambos lados de la frontera.

Sobre la relación entre Nicaragua y Costa Rica.

Andrés se declara defensor de los ticos que viven en la zona fronteriza cuyos derechos humanos son violentados por los desgobiernos nicaragüenses. No tengo la impresión de que l@s tic@s de varias partes de la zona norte con las que he conversado y entrevistado en giras de campo con estudiantes piensen igual que Andrés. En términos generales, la gente que vive a ambos lados del río tiene bastante claro que el diferendo diplomático del San Juan es un pleito de gobiernos centrales y políticos de capitales. No es casual esta visión. Cientos de familias en la zona fronteriza de ambos países tienen vínculos de consanguinidad, característica que tiene muchas décadas de existir. En el caso de Rivas y Guanacaste, es una interacción que empezó en tiempos de la colonia. Pero hay más ejemplos que se me ocurren: en Los Chiles, en la plaza se juega fútbol a una hora del día y béisbol a otra. Hace no muchos años, en los álgidos 80s, se dio la coincidencia de que dos hermanos eran alcaldes: uno de El Castillo en Nicaragua y el otro de Los Chiles en Costa Rica. A pesar del conflicto del San Juan se han desarrollado al menos dos encuentros de gobiernos locales de un lado y del otro de la frontera con el propósito de impulsar iniciativas de desarrollo binacional; también tengo conocimiento de encuentros de organizaciones de la sociedad civil, de poetas y artistas, encuentros universitarios, todos ellos en ciudades cercanas a la frontera (varios en Granada y Liberia, otros en la isla de Ometepe). Y sigo: hay miles de familias binacionales, hay cientos de ticos y nicas conviviendo fraternalmente en comunidades marginales. Un hermoso testimonio de esa solidaridad es que la más férrea defensora de las trabajadoras domésticas nicaragüenses en Costa Rica, doña Rosita Acosta de Astradomes, es una tica de "pura cepa" (si es que eso existe).

Por ello creo que el diferendo diplomático del San Juan no es un evento que marcará de forma perdurable las relaciones entre los pueblos de Nicaragua y Costa Rica. De hecho, contrario a lo que afirma Andrés, en la historia de ambos países lo que ha prevalecido no es la distancia y el conflicto, sino la amistad, la hermandad y la solidaridad. Cuando han existido conflictos –como existe entre hermanos- se han resuelto de forma "civilizada", sin guerra o conflicto militar.

Sobre la migración de los 90s.

Ciertamente, con la migración laboral en los 90s, la presencia de nicaragüenses se incrementó de manera significativa en el país, generando tensiones de diverso tipo que se reflejan en la construcción de estereotipos y prejuicios sobre la población inmigrante. El manejo amarillista de ciertos sectores de la prensa nacional y la manipulación política de ambos lados ha contribuido de manera significativa a este proceso, obviando el importante aporte que hace la población nicaragüense al desarrollo del país. Este clima mediático y cultural hostil hacia la población migrante permite y estimula situaciones de sobreexplotación, abusos y violación de derechos humanos de la población migrante, lo que se ha reforzado por la activación de actitudes xenofóbicas en ciertos sectores, incluyendo sectores de capas medias "ilustradas" (dicho sea de paso, ni una palabra de Andrés al respecto).

Sin embargo, también es cierto que se han multiplicado las muestras solidaridad con la población inmigrante y las acciones que buscan vencer prejuicios fomentando un mayor conocimiento de nuestras diferencias y coincidencias para lograr construir una mejor convivencia, más fraterna y más humana. Entre esas acciones está incluido el concierto que tanto indignó a Andrés.

Un consejo para aló reaccionario.

Cierro con un consejo para los rudos e irreverentes intelectuales urbanos de aló reaccionario: como dijo un "gurú" de ustedes, empiecen a comprar calamina porque hay progresismo urbano, cultural y académico para rato: somos "políticamente correctos", luchamos contra la xenofobia y la exclusión, creemos en la solidaridad y vamos a seguir trabajando por la hermandad entre nicas y tic@s aunque les pique esa roncha…

Saludos,

Alberto Cortés Ramos
Ticaragüense, académico urbano, progresista.
Miembro orgulloso de la Red Voces y Acciones contra la Xenofobia y la Exclusión

junio 09, 2006

Comentarios de Jaime Gamboa, MALPAÍS

Julia nos manda el dato:

En la página web de MALPAÍS, hay un foro sobre eventos.

Les preguntaron: "Cómo les fue en el vecino país?"

"Por un lado nos fue muy bien, porque el concierto que hicimos en la Ruta Maya fue un éxito, no solo para nosotros, sino también para Humberto Vargas, Guillermo Anderson, Luis Enrique Mejía, Luis Pastor y César meléndez, con quienes compartimos la actividad.


Por otro lado, pudimos comprobar en carne propia la importancia de hacer una labor más intensa para acercar a nuestros dos países. La gente en Nicaragua está muy dolida por las cosas que han pasado. Sienten que los ticos, en general, tenemos una actitud inhumana hacia ellos, lo cual, por desgracia, es verdad en muchos casos.


De eso se han aprovechado ciertos políticos de allá para hacer reclamos absurdos, como que les devolvamos Guanacaste... obviamente, la mayoría de los nicaragüenses no cae en esas trampas, pero un sector sí, o al menos se hace eco de los discursos xenófobos de algunos de sus dirigentes.

La situación es delicada, a mi juicio. Y solamente por eso, creo que fue muy importante que fuéramos allá, para ser un testimonio vivo de que muchos ticos respetamos y queremos a Nicaragua, y esperamos que vengan días mejores para las relaciones entre los dos.

En fin, fue lindo ver también cómo se hizo un pequeño grupo de muchachos y muchachas jóvenes, que se sentaron al puro frente y que nos pedían "Tras el ventanal", "Son Inú" y otras piezas. O sea que, pese las fronteras y a los discursos idiotas de algunos, la música sigue saltando las fronteras y hermanando a la gente.


J."

gracias, Jaime.

la nota está en http://www.grupomalpais.com/discouno.php